INTRODUCCIÓN

 

Parte 1 Las Sierpes Cósmicas

Dicen que en el principio era uno y nada más que uno. Un dios, una esencia, una chispa. De esta nacieron tres hijos, conocidos hoy en día como las tres sierpes progenitoras. Syberis, más brillante que mil soles, creó a los dragones, quienes velarían por el destino del cosmos. Eberron, la madre de todos, creó el mundo y sus hijos que lo pueblan, hoy conocidos como las razas inferiores: hombres, elfos, enanos…

Pero Khyber, la tercera gran sierpe, más vasta que le negrura del universo, tenía otros planes. Para ella, los hijos de sus hermanas, con sus guerras y míseros conflictos, no eran nada más que un error. Así que decidió destruirlos y devolver al mundo a su estado más puro y primordial de vacío y oscuridad perpetuos.

Eberron junto a Syberis se enfrentaron a su hermana Khyber y estalló una guerra que remeció los mismos cimientos del universo. Hasta que, finalmente, Eberron y Syberis lograron sellar a Khyber por siempre en lo más profundo de la tierra. Pero a un precio desmesurado; con su cuerpo hechos trizas, Eberron murió sobre la superficie del mundo, sacrificándose para proteger a sus hijos los mortales y asegurándose así de que Khyber permaneciera encerrada. Syberis, por su parte, estalló en el infinito, y su cuerpo se convirtió en el cielo y las estrellas.

 

Parte 2 Los Marcados por el Dragón

Pasaron los siglos en Khorvaire, el continente donde transcurre esta historia, y, a pesar de las guerras y rencillas, las razas inferiores prosperaron. Salvo que no estaban solas, contaban con la ayuda de los Marcados por el Dragón: mortales bendecidos desde su nacimiento con tatuajes arcanos que les brindaban diferentes poderes. 

Algunos decían que las marcas eran el legado de las sierpes progenitoras y otros afirmaban que se trataba de la manifestación de la Profecía Dracónica en la tierra. En cualquier caso, la civilización prosperó y se hicieron increíbles avances mágicos y tecnológicos: trenes rápidos como el relámpago, barcos que surcaban los cielos y ciudades verticales altas como montañas.

Para organizar y mantener en equilibrio el poder de las Marcas del Dragón, los usuarios más poderosos fundaron Doce Casas: gremios de increíble influencia comercial, militar y política. Cada Casa del Dragón fue asociada a una Marca que concedía aptitudes específicas, juró neutralidad frente a los reinos y eligió a su líder, que en conjunto fueron conocidos como El Concejo de los Doce.

 

Parte 3 Los Daelkyr

Todo tiene un ciclo y nada dura para siempre. Una amenaza sempiterna llegó cruzando un portal a Eberron que contectaba con los rincones más insondables del cosmos. Los Daelkyr, Señores de Xoriat, el Plano de la Locura, invadieron Khorvaire, causando una cantidad inmensurable de muerte y destrucción, absorbiendo cada criatura viviente en una masa palpitante de materia unificada o mutando a los conquistados en horrendas aberraciones que engrosaban más y más sus filas.

Entonces, cuando toda esperanza parecía perdida, doce usuarios de las Marcas del Dragón se alzaron entre el horror y la sangre para unir sus poderes y regresar a los Daelkyr a los rincones más lejanos del multiverso, cerrando el portal a Xoriat para siempre… o al menos eso creyeron. Debido a la destrucción y el horror sembrado por los Daelkyr, mucha de la magia y sabiduría de ese entonces se perdieron. Sin embargo, con el paso de los siglos, Khorvaire y sus pueblos lograron levantarse nuevamente. Pero el tiempo no solo cura, también hace olvidar algunas cosas que no deberían ser olvidadas.

 

Parte 4 Khorvaire y las Cinco Naciones

Los pueblos de Khorvaire reconstruyeron su mundo y los peligros y héroes de antaño poco a poco fueron olvidados, hasta convertirse en leyendas y canciones. En ese entonces, el gran monarca Galifar Primero logró lo que se creía imposible: unificó el continente de Khorvaire como una sola nación fuerte y soberana. Por primera y única vez en la historia los diversos pueblos y razas estuvieron unidos bajo un mismo estandarte. Los avances tecnológicos y prosperidad de esos años no tuvieron parangón.

No obstante, cuando Galifar falleció, su muerte trajo de regreso el caos y el conflicto. Sus hijos iniciaron una destructiva guerra que duraría generaciones, separando el continente en cinco reinos principales, que hasta hoy en día son llamados Las Cinco Naciones: Karrnath en el Norte, con sus poderosos nigromantes y poder militar, Aundair al Oeste, el país de la magia, su vecino Thrane, el reino de los poderosos paladines y clérigos guardianes de la Llama de Plata, Cyre al Este, con sus increíbles artífices y avances tecnológicos, y Breland al Sur, con su prosperidad, ciudades verticales y flotas de naves voladoras.

 

Parte 5 La Última Guerra

Tras más de cien años de guerra entre las Cinco Naciones, el conflicto llegó a su cenit en la que sería llamada la Última Guerra o la Guerra de la Marca. La joven que fue conocida como la Lich Vol y sus Siete Generales se aliaron con el reino de Karrnath. Con sus ejércitos de muertos vivientes combinados con el poder de la Lich, estuvieron por alcanzar la victoria. La Lich poseía la magia de la decimotercera Marca del Dragón, llamada la Marca de la Muerte, que dicen ostentaba un poder superior a cualquier otra. No obstante, siendo hija de un elfo y un dragón, ella fue vista como una aberración tanto por elfos como por dragones, enemigos ancestrales, y ambos complotaron para destruirla, moviendo desde las sombras los hilos del destino.

En medio de la gran batalla que decidiría el destino de Khorvaire, un ejército de forjados, androides mágicos creados para la guerra, llegó desde Cyre y le hizo frente al ejército de muertos vivientes de Karrnath. Mas no estaban solos, Siete Héroes, ahora recordados como los Héroes de la Marca, unieron sus poderes para hacer frente a la Lich y a sus Siete Generales, todos guerreros de increíble poder.

Además de su interminable ejército de forjados, colosales tanques bípedos de Cyre lanzaban rayos que zanjaban la tierra y colosos de metal aplastaban a sus enemigos con espadas del tamaño de torres. Sin embargo, las hordas de muertos de Karrnath y sus nigromantes parecían imparables.

Finalmente, los Siete Héroes de la Marca lograron vencer a la Lich Vol y la derrota de Karrnath parecía inminente. No obstante, algo terrible pasó. Una explosión mágica de origen desconocido arrasó el reino de Cyre por completo, llevándose consigo ambos ejércitos, borrando para siempre del mapa a la que fuera una de las Cinco Naciones y poniendo fin al conflicto.

En lo que respecta a los Siete Héroes, algunos se convirtieron en leyendas vivientes; otros, desaparecieron en el olvido, al igual que los Generales de la Lich, cuyo paradero se desconoce.

 

Parte 6 Inicia nuestra historia

Una nueva era de paz débil y trémula ha iniciado. El desgaste y el dolor de las naciones fue tal durante la Última Guerra, que ninguno de los países involucrados quiso continuar el conflicto. Por iniciativa de Boranel, el rey de Breland y uno de los Siete Héroes Legendarios, se firmó el tratado de Trono Firme, un acuerdo de paz entre las Cinco Naciones, los poderes más importantes de Khorvaire. Pero una nueva guerra ha iniciado; una guerra fría de espionaje y secretos, ya que los antiguos rencores están prestos a ser avivados como rescoldos en la fría brisa nocturna, y el misterio de lo que en realidad pasó con la destrucción de Cyre, la Lich y la Marca de la Muerte, aún está oculto por las sombras.

Es aquí donde inicia nuestra historia.

 

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Eberron: Esclavos de la Profecía C_Andreu ZelasOfTheWind